Una combinación de fenómenos causó la mayor glaciación de la historia hace 717 millones de años… y existe la posibilidad de que ese acontecimiento se repita.

La mayor actividad volcánica se dio en la gran región ígnea de Franklin, cuya extensión superaba los 3.000 kilómetros y que, en la actualidad, se ubica entre Alaska y Groenlandia. “Este tipo de erupciones han ocurrido una y otra vez durante la historia del planeta, pero no siempre están asociadas con glaciaciones. La pregunta es: ¿qué provocó que estas fueran diferentes?”, se pregunta John Paulson, uno de los coautores de la investigación.
Esos especialistas hallaron sus primeras respuestas tras sus estudios geológicos y químicos, que demostraron que las erupciones tuvieron lugar en una zona con sedimentos sulfurosos que emiten gases. Así, el dióxido de azufre en suspensión actuó como pantalla y provocó el descenso de las temperaturas.
Sin embargo, fue necesario hizo falta alcanzar un punto de no retorno para que la lluvia y el viento no hicieran descender esas emanaciones. Así, el aumento de la cantidad de hielo provocó el reflejo de mayor cantidad de luz y, por tanto, el aumento de esa cantidad de agua solidificada. Con esta combinación de fenómenos, el clima se desestabilizó de manera irreversible.
La conclusión de la investigación indica que existe una posibilidad muy real de que, en el futuro, se pueda dar otro cambio drástico de las condiciones climáticas, debido a que la Tierra es un lugar dinámico y activo y estas transiciones son una norma en otros planetas, antes que una excepción.
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