Las consecuencias del calentamiento global cada vez son más latentes, lo que hace difícil mantener a salvo las instalaciones de la agencia, avaluadas en cerca de 32.000 millones de dólares.

Dado que su ubicación, cerca de las costas del océano Atlántico, es necesaria para garantizar la seguridad de los asentamientos urbanos de la región, la Agencia Espacial busca hacer frente a posibles inundaciones mediante la construcción de una presa donde sea posible, y al mismo tiempo buscará trasladar algunos depósitos y laboratorios hacia el interior.
No obstante, las consecuencias del calentamiento global cada vez son más latentes y hacen que sea imposible mantener a salvo las instalaciones de la agencia, avaluadas en cerca de 32.000 millones de dólares no solo en Florida, sino en varios puntos costeros en todo EE.UU. "Cada centro de la NASA tiene su propio conjunto de vulnerabilidades, y algunos están en mayor riesgo que otros", afirmó la meteoróloga de la institución, Cynthia Rosenzweig.
Tras la serie de tormentas tropicales y huracanes que han generado daños sustanciales en los últimos años, ingenieros del Centro Espacial John F. Kennedy han dispuesto una serie de dunas de arena y vegetación para proporcionar protección contra las mareas altas a las edificaciones más vulnerables. Sin embargo, el aumento de la población costera debido a la urbanización debilita cada vez más el terreno y hace necesario crear planes a largo plazo.
Al respecto, Kim W. Toufectis, miembro del programa de planificación general de la NASA, asegura que la entidad viene considerando las posibles consecuencias del fenómeno ambiental desde hace casi una década, pero a pesar de su experiencia y capacidad el problema latente ha sido ignorado muchas veces.
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