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viernes, 23 de septiembre de 2016

Ciudad de México puede sufrir un terremoto como el que la devastó hace 31 años

Cada 19 y 20 de septiembre, la capital mexicana, situada en el suelo fangoso del antiguo vaso del Lago de Texcoco, hace un ejercicio de memoria para recordar a quienes fallecieron en los temblores más devastadores de su historia. Los capitalinos recuerdan que, en cualquier momento, puede ocurrir un sismo como el del aquel aciago día de 1985, el cual se alcanzaron los 8,1 grados en la escala de Richter.La mentalidad y preparación del ‘chilango’, como se les llama a los habitantes de Ciudad de México, cambió desde entonces. El derecho a una vivienda digna o la participación ciudadana fueron temas públicos desde los sismos de 1985.
Además, a raíz del suceso, el Gobierno del Partido Revolucionario Institucional fue duramente cuestionado y se vio envuelto en acusaciones de fraude electoral cuatro años después. Este 19 de septiembre, 31 años después de aquel siniestro, a las 7:19 de la mañana se celebraron diversas ceremonias para recordar los hechos.
El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, izó la bandera a media asta en la plaza del Zócalo. Por su parte, el jefe de gobierno de la Ciudad de México presidió una ceremonia en la Plaza de la Solidaridad, donde en 1985 colapsó un hotel entero y vecinos del barrio de Tlatelolco realizaron una misa para recordar a sus familias que quedaron enterradas aquel día.
Como siempre, se llevó a cabo el simulacro de rigor a las once de la mañana. Las historias afloran en las familias, abundan los titulares como el de Prensa Latina: “Ciudad de México podría vivir terremoto de gran intensidad”.

Zona con alta actividad sísmica
Las alarmas tienen fundamento. México está situado entre cinco placas tectónicas. En particular las placas de Cocos y Norteamérica se encuentran en constante interacción. Su fricción genera terremotos que alcanzan magnitudes de siete y ocho grados en la escala de Richter, explica a RT Xyoli Pérez, investigadora del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México.
A pesar de su lejanía de la capital, ya que estas placas están en las costas, la construcción de Ciudad de México en lo que quedó del lago de Texcoco magnifica los movimientos telúricos, detalla la doctora.
“Es un recordatorio anual de que vivimos en una zona altamente sísmica y que debemos estar preparados”, advierte Pérez. Es decir, existe siempre una alta probabilidad de que tiemble, aunque es importante matizar, admite la doctora, que no se puede predecir la fecha.

“El Gobierno, el principal damnificado”
Después de transcurridos 31 años de aquellos terremotos, todavía hay edificios afectados y algunos campamentos de damnificados, revela a RT Alejandro Varas, integrante de la Unión de Vecinos y Damnificados 19 de septiembre.
“Para las autoridades es un problema técnico, por eso hacen un simulacro. Para nosotros es un problema social”, explica.
El activista señala que, ante los riesgos que presenta Ciudad de México, es fundamental que sus habitantes sepan qué hacer en una situación de emergencia.
“Hace 31 años el principal damnificado fue el gobierno de Miguel de la Madrid; quedó inutilizado”, ironiza Varas.
La UVyD-19S nació el 5 de octubre de 1985 como una organización de la sociedad civil organizada por asambleas en colonias gravemente afectadas como Condesa y Roma. En aquel entonces, la sociedad tomó la delantera en los trabajos de rescate frente a la parálisis del gobierno del entonces presidente Miguel de la Madrid, quién tras mantenerse primero en silencio, ordenó la ocupación de las calles por el Ejército mexicano.
Ello género un descontento que Varas indica como causante de que el entonces reinante y omnipresente PRI sufriera una baja en su apoyo en las urnas después de décadas de gobierno en la ciudad y su forma de gobernar fuera ampliamente cuestionada, como lo constata un ensayo publicado en el medio alternativo Másde131.
“Hace 31 años quedó demostrado que la sociedad es la que puede dar respuesta”, asegura Varas.

Aprendizaje
“Hemos aprendido mucho en autoridades y sociedad, hay monitoreo, construcción de acuerdo y autoridades preparadas en protección civil” destaca la doctora Pérez.
Pérez recuerda cómo quedó constatado en sendas crónicas de los escritores Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska que quienes rescataron a familias y amigos fueron brigadas de jóvenes y vecinos desinteresados que se lanzaron a las calles para ayudar.
“El problema es que no se tiene que decir ni de manera amarillista ni corrupta, lo que se necesita son los instrumentos para salvar vidas”, opina Varas.

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