
Con el surgimiento de la crisis ucraniana en 2014, las relaciones bilaterales entre la Rusia y el Occidente experimentan un deterioro a niveles nunca antes vistos desde la Guerra Fría. Por esta misma razón, la Alianza Atlántica ha decidido acercarse militarmente hacia las fronteras de Rusia y militarizar el mar Báltico. Rusia, a su vez, se ha visto obligada a fortalecer sus fuerzas, en especial las de su Distrito Militar Sur.
Citando el sitio Web estadounidense The Washington Free Beacon, también indica que oficiales del Pentágono han identificado ocho lugares diferentes a lo largo de la frontera entre Ucrania y Rusia, donde se ha registrado un aumento de la presencia de tropas rusas, que ha resultado en un despliegue total de 40.000 soldados en la región fronteriza.
Inquisitr añade que un funcionario de Defensa norteamericano ha dicho al referido sitio que es probable que unidades rusas refuercen la península de Crimea a través de actividades, como aterrizajes anfibios y ejercicios de defensa aérea.
Como apostilla la fuente, la advertencia del oficial se hace eco de un informe del Consejo del Atlántico Norte (NAC, por sus siglas en inglés), emitido el pasado mes de julio, en el que se postuló que, con los constantes ejercicios y maniobras militares de Moscú, además del refuerzo de sus contingentes desde la frontera occidental en recientes años, es posible que los ejercicios sean utilizados como distracción para atacar efectivamente a objetivos débiles, como los Estados bálticos.
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