Los entierros datan del Período comprendido
entre el 1,000-1,250 d.C., un tiempo de gran agitación tras el colapso del
Imperio Wari.
Según el Bioarqueólogo Danielle Kurin, durante
cerca de 400 años, o sea, desde el 600 hasta el 1000 d.C., el área de trabajo –
lugar donde residieron los Andahuaylas – estaba viviendo un periodo próspero
dentro de un imperio enigmático conocido como Wari. “Por razones aún
desconocidas, el imperio se derrumbó repentinamente y el colapso de la
civilización trajo multitud de problemas”.
“Pero es precisamente en momentos de colapso
donde se aprecia la resistencia y arrojo de la gente que vivía aquí”, continua
Kurin. “De la misma manera que los nuevos tipos de heridas de bala de la Guerra
Civil dieron lugar al desarrollo de mejores cascos, este pueblo en el Perú hizo
lo mismo empleando trepanación para hacer frente a nuevos retos como la
violencia, las enfermedades y la depravación hace 1.000 años“.
Se observó que los agujeros fueron perforados
por encima o al lado de fracturas preexistentes en el 44% de los casos, y la
cifra puede ser baja debido a que la trepanación podía ocultar fácilmente la
evidencia de los traumatismos. De ello se puede inferir que los tiempos de
conflicto verían importantes avances en cirugía craneal, simplemente porque hay
más heridas a tratar.
Eso no quiere decir que los traumatismos
cerrados fuesen la única condición para realizar la trepanación. Cualquier
afección craneal, infecciones o la hinchazón de un dolor de cabeza persistente
podrían haberse abordado a través de la cirugía de la perforación del
cráneo.
No todo el mundo era un candidato, sin embargo.
Hubo un tabú cultural en Andahuaylas contra trepanar los cráneos de las mujeres
y los niños. De hecho, de los 32 cráneos encontrados, 25 eran masculinos y sólo
tres femeninos (hay cuatro adultos cuyo sexo no se pudo establecer.)
El equipo de Kurin encontró una variedad de
diferentes técnicas de trepanación: raspado, corte y perforación. En algunos
casos se les administró post-mortem y son claramente experimentos, al igual que
los estudios de cadáveres en las escuelas de medicina de hoy.
“Como Bioarqueólogos, podemos decir que se
estaban experimentando con los cuerpos recién muertos, ya que podemos medir la
ubicación y profundidad de los agujeros que hay“, apuntaba Kurin. “Por ejemplo,
en uno de los cráneos había agujeros de diferentes profundidades, lo que
corrobora que se estaba experimentando con ese cráneo”.
Un cráneo momificado ofreció una buena
oportunidad para conocer los tratamientos. Se trata de un caso en el que se
aprecia una trepanación en la que se utilizó la técnica de raspado en la parte
posterior derecha del hueso parietal que se encontraba en el proceso de curación
en el momento de la muerte.
Esta área no tiene el pelo largo, a diferencia
del resto del cuero cabelludo y en el microscopio se ve un corte limpio: el
corte está en un área asociada con el dolor de la migraña. No hay crecimiento
óseo posterior a la cirugía, así que o bien el paciente no sobrevivió a la
cirugía o era un experimento post-mortem.
Sin embargo, se han encontrado los restos de
una sustancia oscura sobre el taladro, un lodo espeso con una huella digital
incrustada en él. Los arqueólogos creen que puede ser los restos de una
cataplasma a base de hierbas.
El grupo de cráneos que ya ha demostrado ser un
tesoro de información, es la colección más grande y contextualizada de cráneos
trepanados del mundo.
El Bioarqueólogo quiso añadir valor a este
hallazgo mostrando dos ideas extraídas de la investigación: “Estos pueblos
antiguos no pueden hablar con nosotros directamente, pero sí nos dan información
que nos permite reconstruir algunos aspectos de sus vidas y sus muertes, e
incluso lo que ocurrió después de sus muertes. Es importante destacar que no hay
que mirar a una situación de colapso como el comienzo de una ‘edad oscura’, sino
más bien como una época que engendra resistencia y fomenta impresionante
innovación dentro de la población“.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.